Cómo un viaje se convierte en historia: el proceso detrás de mis libros
No le di importancia a la idea de escribir un libro hasta que no llevaba casi un año con la mochila a cuestas. Si que es verdad que desde un principio quería escribir ciertas reflexiones sobre el viaje y por eso abrimos el blog nada más empezar.
Pero hubo un día que tomé la decisión. En un mundo en el que cada vez menos personas leen, en el que nuestra atención se diluye entre vídeos cada vez más cortos y donde cada vez más contenido se crea con la IA, no es tan fácil decidir escribir un libro.
A veces me siento como si estuviera aferrándome al pasado, como un artesano al que la automatización ha eliminado su trabajo pero se niega a dejarlo ir, a pasar página. Pero luego recuerdo que escribo por gusto, que este no es mi trabajo y que si solo una o dos personas leyeran lo que escribo, probablemente lo escribiría igual, porque disfruto haciéndolo y sé que alguien también puede disfrutar mucho leyéndolo.
Total, que cuando llegué a la India, a principios de Octubre de 2024, empezando la 2ª etapa del viaje (antes había estado 8 meses en Latinoamérica, ahora tocaban 8 meses en Asia), pensé: “Ya me han pasado muchas cosas extrañas durante este viaje y las recuerdo todas. Podría escribir un libro con todas estas vivencias y sería muy entretenido y con reflexiones interesantes. Y así luego lo recordaré toda la vida.”
Supe que pasaría como mínimo un año escribiendo y que lo más seguro es que no fuese rentable a nivel económico. No es que no vaya a ganar dinero, es que si le sumas los gastos propios de publicar con el tiempo invertido, incluso voy a perderlo. Pero esa no era la motivación principal.
Empezando a escribir
Así que me puse a escribir mientras aún viajaba. Me ayudó mucho, porque al final del viaje yo estaba emocionalmente deshecho, con mi vida patas arriba. No disfrutaba casi nada y tampoco sabía qué hacer: si continuar viajando (y si continuaba dónde iba) o si volver a casa. El poder escribir un poco cada día me sirvió de ancla para no perder la cabeza y me entretuvo muchísimo aquellos días en los que tenía demasiado tiempo libre entre manos.
Además no era muy complicado: como todo me había ocurrido de verdad, no tenía que inventarme nada, solo describir lo que vi y sentí en esos momentos. Obvio que hubo días más difíciles que otros, en los que escribía muy poco, pero siempre me ayudaba la filosofía de escritura que he tenido: escribe lo que sea, aunque sea una mierda. Luego ya lo retocarás. Pero sobre todo escribe. Así es como he escrito este mismo artículo. El borrador que estoy escribiendo ahora es bastante deficiente, tendrías que verlo, jajaja, pero luego lo repasaré todo enterito hasta que quede bien y listo. Siempre es mucho más fácil repasar que escribir de cero.
Vuelta a casa
Cuando decidí poner fin al viaje y volver a Barcelona, en Marzo de 2025, supe cuál era mi prioridad: acabar el libro. Lo traté como si fuera mi trabajo principal. Por las mañanas escribía durante varias horas y por las tardes estudiaba, o viceversa. Le puse tanto foco y energía que a finales de Mayo ya tenía el primer borrador.
Pero acabar de escribir el libro es solo el principio… de toda la odisea que viene después.
El segundo borrador estuvo terminado un mes más tarde y entonces pasé el libro en PDF a unas pocas personas de mi entorno para que lo leyeran y me dieran su opinión. Familiares y amigos. Yo tenía entonces que pasar un mes entero sin leerlo, tal y como recomienda Stephen King en ‘Mientras escribo’, un manual genial para todo escritor novel.
Total, que pasé un plácido verano y después, en base a recomendaciones de mis ‘lectores beta’ y lo que vi después de este mes de abstinencia lectora, volví a repasarlo, terminando el tercer borrador a mediados de Septiembre del año pasado.
No sé cuántas veces he releído el libro, es probable que más de treinta. Y en cada una de ellas he encontrado puntos de mejora. A veces detalles, otras párrafos enteros que retocar. Siempre hay algo.
Buscando editoriales
Una vez finalizada la etapa de la escritura (¡por fin!) pensé que esta vez podría ser diferente: podría buscarme una editorial. Cuando publiqué mi primer libro, allá en 2012, ni siquiera se me pasó por la cabeza. Amazon me permitía autopublicarlo y evitar todo ese proceso y por aquel entonces tenía prisa.
Pero esta vez me hacía ilusión verlo en librerías, así que busqué en Google, pregunté, y acabé con una lista de veintiocho editoriales y dos concursos a los que presentarme. Al final me respondieron diez, casi todas diciéndome que no publicaban manuscritos no solicitados. Una me dijo que se lo leería (y luego no supe nada más) y otra que habían dejado de publicar libros tipo ‘novela viajera’ porque no se vendían lo suficiente:

Investigué bastante y me di cuenta de que siendo un escritor novato (mis otros libros no cuentan, ninguno se publicó mediante editorial) y tratando de publicar en un género que ‘ya no se vende’ no tenía muchas posibilidades. Aún así, decidí esperar los seis meses de rigor. Se ve que es un estándar: una vez envías tu manuscrito, lo normal es que tarden entre cuatro y seis meses en contestarte. ¡Y eso solo si les interesa! Si no les interesa, puedes estar esperando y no recibir jamás una respuesta.
También me enteré de que hay editoriales ‘de pago’, es decir, que tú les pagas para que ellos hagan el trabajo de edición, distribución y promoción, pero los precios por impresión son una barbaridad (a mí me salía a 12€ el libro). Totalmente desaconsejadas. En una editorial de pago, el cliente eres tú, no el lector. Su negocio es cobrarte por publicar, no vender tu obra.
Esperé varios meses en vano, ninguna respuesta positiva de las editoriales. Ninguna se lo leyó siquiera. La mayoría reciben cientos de manuscritos a la semana y es raro que sin ser conocido escojan el tuyo para echarle un vistazo. No me lo tomé a mal, para nada. Mientras tanto estuve ocupado trabajando y estudiando.
Autopublicación en Amazon
Pero hace un mes ya decidí que había llegado el momento. Se acabó la espera. Lo autopublicaría en Amazon. Además es un proceso entretenido, me gusta hacerlo todo yo, siempre aprendo algo nuevo. Pero aún me faltaban tres cosas: la corrección profesional, la maquetación y el diseño de la portada.
La corrección consiste en que no haya faltas de ortografía y todo tenga cierta coherencia. Para eso encontré a Clara, una seguidora de Instagram que hizo un trabajo genial. El libro parecía otro, como si lo hubiesen pasado por la lavadora: limpio y reluciente.
La maquetación consiste en arreglar aquellos detalles visuales que hacen que un libro parezca profesional: poner los márgenes correctos según el tamaño de las páginas, las sangrías, espacios, saltos de página, numeraciones… y se divide en dos: maquetar para Kindle (o cualquier otro lector de ebooks) y maquetar en tapa blanda. Esta última es la que más quebraderos de cabeza trae, casi me vuelvo loco durante un par de tardes.
¿Y qué pasa con la IA? ¿La has utilizado para ayudarte con tu libro?
La verdad es que no, al menos no en el sentido tradicional. Desde un principio tuve muy claro que no quería que nada (ni una sola frase del libro) fuera escrita por la inteligencia artificial. Pero una vez acabado el libro, sí que me producía curiosidad saber su opinión. Luego probé a ver qué pasaba si le daba solo algunos párrafos para que me diese consejillos y la verdad que fue genial, porque captaba detalles en los que yo no me había fijado ni por asomo:

Fue como tener un asistente que lo capta todo.
Por último, la portada. Encontré una web de diseñadores y pregunté al que más me gustaba: 900€ por diseñarla. Vaya. Yo tampoco quería algo complicado, coger alguna foto representativa del viaje y que quedase bien. Así que lo intenté yo mismo con la IA. Probé con varias opciones, una en el salar de Uyuni, en Bolivia y otra en una mano curiosa de Guatemala:

Pedí opinión, pero cada uno tenía la suya y no había consenso. Al final escogí la del salar porque daba mucho más espacio al título y se veía más limpia, pero pudo haber sido cualquiera de las dos. Luego diseñé también la contraportada y su texto y otro diseñador ajustó algunos detalles menores.
Y así casi terminamos. Una vez listo todo, faltaba pedir un par de copias físicas a Amazon para ver si ha quedado bien. Me llegan el jueves, así que si todo está correcto, ya podré poner fecha de venta, por fin, después de un año y medio.
Si has llegado hasta aquí, probablemente seas exactamente el tipo de lector para el que escribí este libro. En las próximas semanas estará disponible en Amazon, tanto en ebook como en tapa blanda. Si quieres ser de los primeros en saberlo, ya estás en el sitio correcto — suscríbete a la newsletter aquí abajo y te mandaré un correo.
El título es El paraíso tiene un sótano. Y espero que te guste tanto leerlo como a mí me ha gustado escribirlo.
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